viernes, 26 de diciembre de 2014

Gabriela Ruiz - Definitivamente Amor 12

Nick detuvo su auto justo detrás del de Emma y bajó para calmarla. Lo había dejado bastante preocupado, pues al llamarlo parecía tan fuera de sí. Cuando ella lo abrazó, lo entendió. Estaba furiosa en realidad y no entendía bien si era por el auto o porque sus amigas no habían aparecido para ayudarla.

- ¡Es que no sé cómo no contestan! ¿Y si me hubiera sucedido algo? ¡No sabía qué hacer y…! –Emma se separó de él, avergonzada por su comportamiento- lo siento, debes pensar que soy una neurótica pero es que me desesperé un poquito.

- Está bien, aún te estás adaptando. No pasa nada –Nick la tranquilizó con una leve sonrisa. Ella le correspondió- ¿pero tú estás bien?


- Sí, solo un tanto ofendida que no notaran mi ausencia –bromeó y él rió- no sabía a quién más llamar y…

- No te preocupes, yo puedo ayudarte así que hiciste bien en acudir a mí –Nick señaló su móvil- ya he llamado a alguien, no tardarán en venir.

- ¡Gracias, no sabes cuánto te agradezco! –Emma volvió a abrazarlo y, no supo bien qué fue exactamente lo que captó su atención en el auto de Nick. ¿El color de la chaqueta? ¿Un pequeño movimiento?- Tú…
Nick giró, siguiendo la mirada de Emma hasta su auto. Asintió, a la pregunta que ella no había llegado a hacer.

- ¡Rayos, te interrumpí! –Emma se separó con torpeza, sonrojándose- Nick, lo siento tanto yo…

- Emma, no tienes que disculparte más –respondió suavemente- es solo una amiga y… no interrumpiste nada –aseguró.

Ella lo miró con incredulidad y Nick puso en blanco los ojos, dispuesto a explicar más. Emma agradeció cuando una grúa se detuvo frente al auto y el dueño, al parecer amigo de Nick se acercó a saludar, porque no quería escuchar más.

Al terminar, Emma observó con tristeza como se llevaban su auto. ¿Y ahora? ¿Qué se suponía que haría? ¡No podía ir con Nick y esa mujer!

- Nick, si pudieras llamar un taxi para mí…

- Emma ¿cómo puedes decir algo semejante? Yo te llevo.

- ¡No! –exclamó con vehemencia. Él la miró con curiosidad- es que no quiero interrumpir más de lo que ya…

- ¡Que no interrumpiste nada, Emma! ¡Qué terca eres! –soltó con impaciencia Nick.

- Es que yo…

- Es una amiga. Ni siquiera estamos saliendo. ¿Está bien?

- Nick, no necesitas darme explicaciones…

- ¡Ya sé que no! Pero, por lo visto, si no lo hago, no vendrás conmigo.

- Está bien –accedió a regañadientes Emma. No quería que pareciera algo que no era. Ella no estaba celosa ni nada por el estilo. Solo se sentía incómoda… y mortificada. ¿En qué estaba pensando cuando llamó a Nick? ¡No había sido una brillante idea, precisamente!

- Déjalo estar –murmuró Nick. Emma elevó sus ojos castaños con confusión hacia él- no le des más vueltas. Estamos aquí, no puedes cambiarlo.

- A veces me asustas, Nick. ¿Estás seguro de que no puedes leer mi mente?

Él rió. Los cambios de humor de Nick sorprendían a Emma cada vez más. Hacía tan solo unos instantes parecía molesto y ahora… ¡se reía!

Y claro, como no podía ser diferente. Si Nick reía… ¡ella tenía que reír con él!

- Vamos, te presentaré a Abby –habló Nick, empujándola en dirección a su auto. La joven se le hizo familiar a Emma pero no le prestó demasiada atención. Después de todo, era bastante notoria su molestia por la presencia de ella. Estorbaba. Y había sabido que sería así- … en Destino.

- ¿Ah? –Emma estaba en el asiento trasero y observó por el retrovisor los ojos verdes de Nick, que esperaban un comentario o respuesta a lo que sea que hubiera estado diciendo- disculpa, no te escuché.

- Ya veo –Nick sonó divertido- conocí a Abby en el set de Destino. Filmamos una secuencia, juntos –explicó nuevamente.

- Eso es increíble –ahora entendía por qué se le hacía familiar. Seguramente fue una de las chicas con las que Nick (bueno, Dante, su personaje) salió en la serie.

- Sí, somos buenos amigos –confió Nick.

- Y salíamos juntos –complementó Abby con tono dulce. Demasiado.

Emma se sintió repentinamente divertida. ¿Esa era una advertencia velada? ¿Acaso Abby creía que ella y Nick...? ¡Cielos! ¿Es que acaso nadie la veía? ¿De un momento a otro se había convertido en una mujer guapísima e interesante? Porque si no era así, no entendía como alguien pudiera imaginar que ella y Nick tenían algo. ¡Era una locura!

- Pero de eso hace mucho tiempo –acotó Nick con tono casual.

Abby entrecerró sus ojos grises y lo miró atentamente. Nick encogió un hombro y siguió conduciendo como si nada. Emma sentía como si de un momento a otro
fuera a desatarse una guerra campal y ella estuviera destinada a quedar en medio del fuego cruzado.

- No tanto, Nick –contrarrestó Abby.

- ¿Estás segura? Yo diría que por lo menos un par de años han pasado.

- Bueno, es que quizás no estás considerándolo correctamente, Nick.

- Yo creo que sí.

- Nick, tú no estás… -empezó con impaciencia Abby y él hizo un gesto con la mano, como restándole importancia.

Siguieron hablando pero Emma decidió no escuchar nada más. Su día se había estropeado y ahora estaba en la mitad de la pelea de una pareja que no era una pareja, o al menos no decidían si lo eran o no. Suspiró, eso no era como había planeado que sería su sábado.

Nick resopló con frustración ante la insistencia de Abby en retomar una relación que ya no existía. Que ni siquiera sabía si había existido alguna vez. ¿Qué habían sido ellos? Salían de vez en cuando… eran famosos y les convenía fotografiarse juntos algunas ocasiones y…

Notó que Emma suspiró. Fue un sonido bastante leve, que ni siquiera sabía por qué lo identificaba como un suspiro, y de Emma. Detuvo el auto ante un semáforo y pensó que era curioso pero lo que más deseaba era tener a Emma a su lado, siendo ella que hablara con él en lugar de estar en el fondo del auto en silencio.

Es que Emma era interesante. Y era su amiga. Abby había sido divertida. Pero ya no lo parecía más.

Era una locura, pero si pudiera elegir, en ese instante decidir a quién tener junto a él por mucho tiempo, sería a Emma. En un abrir y cerrar de ojos, la elegiría.

- Nick, ¿podrías acercarme a…? –empezó a preguntar Emma cuando habían pasado 5 buenos minutos en silencio.

- Creo que es mejor que vengas a comer con nosotros –dijo Nick y un sonoro ¡¿qué?! De protesta e indignación surgió de las dos mujeres que iban en el auto- ¿qué sucede? ¿Emma? –ella no habló, se sentía incrédula- ¿Abby?

- No puedes hablar en serio, Nick. ¿Cómo podría venir con nosotros si…?

- Esto no es una cita –replicó Nick con sencillez. Miró por el retrovisor a Emma y repitió- de verdad, no lo es.

- Nick, ese no es el punto –Emma soltó displicente- yo no pienso ir con ustedes. ¿Me dejas ahí? –indicó con la mano- podré llegar con mis amigas sola.

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